Hendidura cósmica

15 octubre 2008

Medalla al valor

Combatir el miedo enfrentándolo me parece tan descabellado como tratar de apagar un incendio con una caja de cerillos. Pero por extraño que parezca es la única forma de que el miedo desaparezca.

El miedo y yo tenemos una larga historia de antagonismos, me ha perseguido como un fiero perro, a través de esta película que llamamos vida, un perro que luego se reprodujo y sus cachorros cuando los dejé que crecieran también me perseguían.

Uno de esos perros fue el pavor a las agujas, las inyecciones me causaban tanto nerviosismo que pasaba días terribles pensando que ya casi me tocaba la siguiente inyección. Tarde o temprano uno les tiene que hacer frente y vencerlos o morir en el intento. Tal vez no morir, pero si condenarse a ser esclavo de ese miedo, verse reducido a un pusilánime guiñapo de las circunstancias.

Tenia que ser de una forma épica, que quedara constancia, un trofeo, una medalla al valor estampada para siempre en mi piel.
Salí victorioso del cubículo con mi trofeo en forma de símbolo maya, tatuado en mi brazo derecho.
Que más que su significado maya, esta ahí para recordarme que he vencido uno más de los perros fantasmales, que por mi brazo corre sangre de guerreros ancestrales, de una civilización de hombres de ciencia avanzada y artes exquisitas.

Adiós miedo.
posted by Jorge Luis at 12:49 a.m.

2 Comments:

No había leído éste. Me gustó.

10:34 p.m.  

Despedida, que es en realidad un saludo.
Yo sí tengo miedo.
No es bienvenido, pero ya llegó.
And here I'm alive...

12:34 p.m.  

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