Hendidura cósmica

09 marzo 2009

Espaider

I want to know, have you ever seen the rain?... Apenas mide uno cuarenta y es jorobado. No tiene más de treinta años, rockero a morir.

 

Se introduce con trabajo en el vagón, le da play a su viejo walkman y canta desafinado I want to know, have you ever seen the rain, comin down on a sunny day?... mientras se abre paso entre los inertes pasajeros que lo miran, algunos extrañados, otros un poco molestos. ¿Qué caso tiene que encienda su walkman y cante si sólo él oye la música en sus audífonos?

 

Recorre el vagón de arriba abajo un par de veces con un andar extrañísimo, moviendo las muletas y los pies con un ritmo que le ha hecho ganarse el apodo de “Espaider”, cantando y moviendo un poco el cuerpo obedeciendo al rock que lo posee.

 

Todas las mañanas entre los cientos de bultos, de rostro ausente, ve que viaja un hombre de traje, siempre de pié, siempre impecable, Espaider no sabe como se llama, pero él le ha puesto “el Güero”. No es que les ponga apodo a todos los pasajeros que ve, pero éste lo molesta. Le pone el pie cuando pasa, le pega un chicle masticado en la ropa, lo insulta en voz baja, Espaider no puede oírlo por sus audífonos. Solo mira su sonrisa burlona y esa mirada de desprecio.

 

 

Afuera de la estación revolución Espaider juega con un perro en la banqueta, él  ríe, el perro se mueve feliz y algunos clientes del puesto de tacos los miran divertidos. Su risa de loco se interrumpe cuando ve entre los que comen al Güero, pero su sonrisa no es la burlona de siempre, es franca y amistosa. Se alerta cuando se acerca.

 

-Esta chingón tu perro, ¿cómo se llama?

-No sé, me lo encontré aquí hace rato.

-Jajaja, me caes bien cabrón, ¿tienes hambre?

-No.

-Orale, pide lo que quieras yo pago.

-No, yo tengo dinero.

-Jaja! cámara wey!

 

No es el mismo Güero, éste no usa corbata, usa gorra, tiene la barba crecida de tres días, viste de mezclilla y camiseta. Si no fuera por eso juraría que es la misma persona.

 

En la última ronda de la noche, en un vagón casi vacío ve al Güero, es demasiado tarde para evitarlo, se han cerrado las puertas. La mirada torva de spaider y su desafinado canto inquietan al Güero.

 

-Ya estoy harto de verte por aquí pinche fenómeno.

-Chale! Ni que fuera tuyo el metro, es de todos.

-Largate de aquí, hay muchas líneas, no te quiero ver. Es más ¡dame el dinero!.

-Nel, es mío yo lo gané. Vete a la chingada!.

 

Los pocos pasajeros que viajaban a esa hora sólo miraron el momento que el güero le dio dos puñetazos en la cara y salió rápido al llegar a la estación. Espaider no se quejó, no emitió ningún sonido, sólo se levantó del piso como pudo. No hubo ninguno de los compañeros ambulantes que le “hiciera el paro”.

 

 

En su remanso cotidiano afuera del metro revolución, vio en la ventanilla de la patrulla el retrato del Güero. Buscado por clonación de tarjetas bancarias. De inmediato avisó a los policías judiciales que comían sus tacos.

 

-Estas seguro que es él?

-si, todas las mañanas lo veo. Mañana mismo se los enseño.

 

Acudieron los policías puntuales a la cita con Espaider y esa mañana apresaron entre un murmullo de inertes bultos que salían de su letargo al ver las armas de los policías.

 

No traía la barba crecida como en el retrato, ni la gorra, pero que mas da. Tenían al clonador de tarjetas, para llevarselo al jefe.

 

Espaider, podía ahora trabajar tranquilo y además, ser el héroe entre sus compañeros vendedores. I want to know, have you ever seen the rain?...

 

 

Jorge Luis Anaya

posted by Jorge Luis at 2:04 a.m.

1 Comments:

yo lo conocí con otro nombre y estaba en mi casa, así que también mis papás lo conocieron.

1:58 p.m.  

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