Hendidura cósmica

26 abril 2010

July Joplin

Instalada al centro del improvisado escenario, con un aplomo y destreza de rockstar, July siente la música en cada una de sus células. Aunque pocos la aprecian, la mayoría están enfrascados en discusiones de bar. La banda que la acompaña se contagia de ese entusiasmo por tocar, como si fuera la primera vez. Esa vibra y ganas de cantar le han granjeado el apodado de July Joplin.

Al otro lado del bar, Daniel da largos tragos a su tarro sin desclavar la mirada del escenario, sus vibrantes ojos café no pierden detalle de aquella revelación, un ángel del rock. Take another piece of my heart now baby…

-Gracias banda, gracias por sus aplausos y por estar aquí, en un momento regresamos. Los dejamos un rato con el ¡DJ Markus! ¡Un aplauso por favor, para el buen Markus!

 

Ella no había sido indiferente a los arpones que soltaba Daniel cada que la miraba. Bajó del escenario y  caminó junto a la mesa, a la que él había trepado para bailar. Sus amigas estaban encantadas con la broma. A July le pareció un ser etéreo, la forma en que bailaba, las plumas en su cabello negro y largo, su cuerpo atlético enfundado en una camiseta negra sin mangas.  Observó extasiada unos instantes a aquella creatura mística, que se movía poseída por la música, con una gracia deliciosa. Sintió como un relámpago helado cuando él volteó y le clavó la mirada. Ya no bailaba para sus amigas, bailaba para ella.

Le tendió la mano pero July no subió a bailar, ella lo jaló con suavidad hasta que puso los pies en el piso. Contuvo una risita momentánea al darse cuenta que él era más bajito, eso rompió el encanto.

- Eres hermosa… ¿te puedo robar?

- Jajaja ¡claro! Pero si vienes por mí en un caballo.

- ¡¿En un caballo?!

- Sí, en un caballo… blanco.- Dijo, mientras se alejaba divertida-

Daniel había conocido muchas chicas, pero ninguna como ella. Le pareció que el momento que hablaron fue muy breve, pero lo había dejado extrañamente enganchado a ella y esperó con paciencia verla actuar otra vez. De a poco, se fue quedando sólo mientras July Joplin cantaba su segundo set de la noche. Where is my mind?, where is my mind?...

 

No hacía frío, tal vez por eso, esta vez no estaba molesta de esperar de pie en la banqueta, al retrasado taxi que regularmente la llevaba a casa. Incluso, podría decir que disfrutaba el momento. Justo encendió un cigarro, cuando se detuvo junto a ella Daniel, montado sobre una flamante Harley blanca.

 

Jorge Luis Anaya.

posted by Jorge Luis at 8:57 p.m.

1 Comments:

A mí me habían prometido que le dedicarían más tiempo a este lindo blog, pero sigo esperando ese día.
Buenas tardes, desde mi estrella vecina a la suya.

1:01 p.m.  

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